El pentesting —o prueba de penetración— es una evaluación de seguridad controlada en la que especialistas simulan ataques reales contra sus sistemas para descubrir vulnerabilidades antes de que lo hagan actores maliciosos.
¿En qué consiste un pentest?
A diferencia de un escaneo automatizado, un pentest implica análisis manual, encadenamiento de vulnerabilidades y validación de impacto. El equipo evaluador documenta cada hallazgo con evidencia, nivel de riesgo y recomendaciones concretas de remediación.
Tipos más comunes
- Aplicaciones web y APIs: OWASP Top 10, lógica de negocio, autenticación y autorización.
- Redes e infraestructura: segmentación, servicios expuestos, configuraciones inseguras.
- Pruebas internas y externas: simulan un atacante externo o un insider con acceso parcial.
Beneficios para la organización
Un pentest bien ejecutado permite priorizar inversiones en seguridad, cumplir requisitos de auditorías y contratos, y demostrar due diligence ante clientes y reguladores. Además, entrega un panorama realista del riesgo, no solo una lista teórica de CVEs.
¿Con qué frecuencia realizarlo?
Se recomienda al menos una vez al año, y siempre que haya cambios significativos: migraciones a la nube, nuevas aplicaciones, integraciones con terceros o tras un incidente de seguridad.
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